Anselmo, te amo


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    Siempre he sido un chico tímido. Mi NO homosexualidad siempre ha supuesto un problema a la hora de relacionarme con otros hombres. Todo cambió en 1964.

    Ese año, en la cola de la tienda de Merceditas, sentí una mano que se arrimaba a mi hombro y hacía una ligera presión. "Perdone, tiene el cordón del zapato desatado". Era Anselmo, un fornido muchacho nacido en Chinchilla que había heredado 400 pesetas de su abuelo Facundo.

    Agradecí el aviso y me dispuse a atarme el zapato. De repente, Anselmo tiró al suelo un bote de tomate triturado Jumilla y me rozó la entrepierna. Eso produjo en mí una sensación extraña. Sólo había sentido algo parecido cuando acompañé al teatro a Julita, la hija soltera de la señora Encarna. Pero no con tanta intensidad.

    Merceditas lo había visto todo y se alteró: "Golfos, salvajes, judeos! aquí no queremos gente rara". Los gritos se escuchaban al otro lado de la ría. Anselmo intentó fingir un ataque de autismo pero fue inevitable. La Guardia Civil estaba haciendo la ronda en la tasca de Eustaquio y se presentó rauda ante los gritos de Merceditas. Y se llevaron preso a Anselmo. Y desde ese día, mi corazón hace pom-pom.

    PD. Merceditas se acostaba con Cristóbal el del estanco.



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    @bean dijo:

    los corazones hacen bum bum, no pom pom

    El mío no. Todo por culpa de él.



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    Hacía tiempo que no me emocionaba con una historia de amor imposible.
    Espero que los del trabajo no vean que tengo los ojos enrojecidos. :lloron:



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    @dehm dijo:

    Hacía tiempo que no me emocionaba con una historia de amor imposible.
    Espero que los del trabajo no vean que tengo los ojos enrojecidos. :lloron:

    Me ha pasado algo parecido.





Has perdido la conexión. Reconectando a Éxodo.