He hecho potar a una amiga


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    La noche no prometía mucho la verdad, unas cañas después del curro y a sobarla, pero por sorpresa me llega una llamada de Alexandra, una llamada de socorro, de auxilio. A pesar de mi cansancio recordé que era mi obligación socorrer a los necesitados y más cuando se gastan semejante talla.

    Las taras psicológicas llevaban haciendo mella desde hace ya algún tiempo en esa cabecita hueca, y el irresponsable comportamiento de cierto individuo cuyo nombre no pronunciaré, no han hecho más que agravar el problema. Pero mira por donde los problemas de unos son la solución para los de otros, y mi problema era ni más ni menos que un exceso de los fluidos hormonales alojados en mis cavidades ovoides, el cual estaba afectando negativamente a la síntesis proteica y retrasando por tanto la culminación del Himan.

    Como buen caballero le ofrecí un poco de mi talante, y tras varios lamentos, sollozos y suspiros, se encenció la chispa de la compasión, así que tras los cargantes e inncesarios preliminares le ofrecí mi compasivo instrumento fálico, que pudo introducirse gustosamente por la garganta.
    Debí emocionarme demasiado, saqué a la bestia que llevaba conteniendo demasiado tiempo, y la fricción provocada por las poderosas embestidas de mi cadera (potenciadas por el hip thrust) irritaron el tubo digestivo, lo que provocó la salida de los chupitos ingeridos horas antes.

    Se fue al baño a seguir echándola mientras yo me limpiaba en el bide. Fue una situación incomoda, pero no era mi culpa que se metiera toda la botella de tequila entre pecho y espalda. La dejé tranquilita y me fui.



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    TDS ES TDS





Has perdido la conexión. Reconectando a Éxodo.