Francia trata peor a sus lenguas regionales que España


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    Hace un rato creé un hilo similar a este. Pero el tema acabó desviándose, y la proporción de posts que comentaban este tema es minoritaria.

    En las respectivas constituciones, en Francia no está (o no estaba hasta hace unos años, no lo sé) reconocidas otras lenguas a parte del francés. Sin embargo España reconoce además el catalán, el euskera y el gallego.

    Ahora muestro artículos en los que se habla de reconocer otras lenguas en Francia.

    http://www.20minutos.es/noticia/2481080/0/francia/constitucion/lenguas-regionales/

    Ahora comparemos la situación del euskera y del alsaciano, la primera con unos 714.000 hablantes y la segunda con unos 700.000.

    La primera puede ser lengua en la que se recibe la escolarización; los comunicados de instituciones relativas a esta; también la los documentos e información de las consejerías;, las páginas de internet de los ayuntamientos, las consejerías, etc.; cursos para desempleados, concursos literarios, etc.

    ¿Está el alsaciano en una situación similar?



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    Pero España trata peor a sus trabajadores y eso sí que jode



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    No es nada nuevo, hace poco han dado un poco de oficialidad al euskera en Lapurdi y esa zona, porque hasta ahora solo era oficial el francés.



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    @Leptaté

    Eso se debe a un mal endémico gabacho que la gente ve como la mayor proeza europea del XVIII: la revolución francesa.
    Francia como tal, un solo pueblo, no existe hasta la revolución francesa. Intentaré expresarme mejor, ya que lo dicho ahora mismo es falso: la Francia actual, en la que el franco romanizado viola el derecho del resto de pueblos, al imponer su "cosmopolitanismo civilizado", es medianamente homogénea gracias a la barbarie revolucionaria.

    La revolución.
    Maravillosa para un ente que quiera crecer, alimentarse, reproducirse y morir más fácilmente... siempre que acepte todo aquello que no vaya en contra de estas garantías o, dicho de manera más sencilla, siempre que el ente comprenda que Francia es 1 y no 51, siempre que entienda que Francia es una, grande y libre... más importante: Francia es amor y es la salvación de la Humanidad, esclava hasta el momento; en fin, Francia es la medida de todas las cosas.
    Para un ente que parte de una realidad no cosmopolitana y que está contento con ella, o que no crea que la vida humana consista únicamente en crecer, alimentarse, reproducirse y morir más fácilmente, sencillamente, supone la fin absolue du monde.

    En España, prefiero decir las Españas (Portugal aparte, lamentablemente), el problema del centralismo fagocitador no será tal hasta el segundo tercio del XIX.
    Además, en el caso de España, hay causas más egoístas que se retuercen como la hiedra para adaptarse a ese supuesto centralismo sanador de la nación, que no consigue otra cosa que no sea la ruptura definitiva del país de países, iniciando una espiral de mierda que nos lleva a la situación actual, en la que no sólo se enquistan centro y periferia, tradición y "progreso", como enfermedad perpetua, sino que, poco a poco, consigue arrastrar un cúmulo de problemas añadidos que (con el tiempo y el hastío generalizado entre pro-centro, pro-periferia, pro-tradición, pro-"progreso", pro-progreso, anti-centro, anti-periferia, anti-tradición, anti-progreso, y anti-"progreso") resultan imposibles de arrostrar.

    Volviendo al tema: Francia no es un país de libertades absolutas y tiene el ejemplo más claro en el tema lingüístico y de identidades culturales no cosmpolitanas. Hubo gente que, cualquier atisbo de libertad alguna aparte, quiso lo mismo para España, no tuvo suficiente fuerza para barrer a los opositores y, pese a los intentos de homogeneizar la península no lusa, no lo consiguió más allá de lo que sigue:
    La región central y occidental de la provincia de Santander, el norte de la provincia de Burgos, los núcleos poblacionales de la zona romanizada de Vizcaya (desde Santurce a Bilbado), en lo que respecta a lo poco que quedaba del dialecto montañés ("castellano paleto", para los amigos)
    Parcialmente, la zona a industrializar de Guipúzcoa, completamente en dos de las tres merindades centrales de Navarra (Estella y Olite) y casi completamente en la tercera (Sangüesa), así como su retroceso hacia el norte alavés y su paso a segunda lengua en gran parte de la Vizcaya industrial (Amorebieta, como caso más reseñable), en lo que al idioma vasco se refiere (en el caso de Navarra, no sólo supuso la desaparición del idioma en gran parte del territorio, sino la desaparición final de uno de sus dialectos: el roncalés, que ya nunca se recuperará). Para poner freno a esto, surgió una mierda asín de grande como el castellano de Madrid: el vasco unificado.
    Disminución del dominio de la fala en Jálama, Cáceres.
    Retroceso del valenciano.
    Similar al caso del idioma vasco con el catalán, pero menos grave, hasta la vuelta de la tortilla (véase a un catalán, cuya lengua materna sea el catalán, escribir en castellano; me atrevería a decir que son mayoría). Me abstengo de dar mi opinión sobre algo que no me gusta del "catalán" actual. Total, ahí les dejo la puya de analfabetos en lo que al castellano se refiere, que creo más que suficiente. Sólo diré: Aguanta, valenciano, que no te engañen castellanos ni catalanes; aguanta, aranés.
    Retroceso de la fabla aragonesa y casi desaparición del "catalán" en Aragón.
    Retroceso del gallego en Galicia. Aumento del "gallego" como segundo idioma en las ciudades gallegas.
    Sobre Andalucía... En fin, ya me he metido con los catalanes (o con los andaluces nacidos en Cataluña), así que dejaré de lado a los andaluces.
    Asturias y León (y Salamanca y Zamora), ya tal.

    Me gustaría decir que Galicia, País Vasco (es decir, CAV y CFN) y Cataluña tienen un problema muy serio, pero que muy serio, al estructurar sus idiomas particulares: Han intentado borrar toda traza de nexos de unión con el castellano, empleando un batiburrillo de diversos dialectos de sus idiomas para desterrar del diccionario palabras típicas originarias del latín o del propio castellano, para diferenciar mejor estos idiomas del castellano. No digo que esté mal el hecho de emplear palabras propias del idioma en vez de las alóctonas, pero se hace de mala manera; en la mayoría de los casos, no se deja constancia del dialecto de procedencia de cada palabra adaptada, ni de los idiomas de los que procede (préstamo adquirido del occitano, del gascón, del bearnés, del montañés...), ni el porqué de ciertos neologismos. Esto pervierte el idioma, en mi opinión.
    De todos modos, el principal problema que España ha tenido con los idiomas, es la ausencia de críticos como Gregorio de Balparda, que lucharan por la defensa de las tradiciones de cada lugar, de las peculiaridades culturales de cada grupo y la búsqueda de una coexistencia tolerante y respetuosa. El problema secundario de España ha sido la existencia de "regionalistas" de nombre como José María de Pereda, que con su visión cosmopolitana española dieron muerte a la diversidad allá donde se encontraba.

    Y no se trata de "españoles" contra "vascos/catalanes/gallegos/otros españoles". La visión cosmopolitana no es algo que sólo deba confundirse con el castellano. La perversión cosmopolitana ha echado raíces en cada uno de los cuatro idiomas principales de la España no lusa: el vasco unificado fagocita al vasco y no cuida los pocos restos del montañés o del navarroaragonés; el catalán unificado tratará de extenderse hasta las zonas castellanoparlantes e intentará, como ya lo hace, adueñarse del valenciano como si fuera un dialecto suyo; el gallego artificial de las ciudades fagocitará los diferentes dialectos del gallego y ni se inmutará. El problema de España es el de los demás países: la búsqueda del adoctrinamiento, aunque eso suponga la muerte de lo que, supuestamente, trata de salvar. Sin gente como Balparda, el pequeño recibirá la educación del grande y, si quiere otra cosa, habrá de buscarla por su cuenta; si la busca por su cuenta, no velará por aquellos que sean más pequeños, aún, y los conminará a buscar sus propias alternativas o a ser fagocitados como él se negó a serlo.

    Francia = exterminio de idiomas y paripé de honrarlos cuando ya están más muertos que Meroveo.
    España = egoísmo de todas y cada una de las partes. La imposición estatal es más fuerte que las regionales por la cantidad de medios a su disposición, pero esto no significa que la imposición sea algo exclusivo del estado (esto es falso).

    Dejando al resto del planeta y a Portugal al margen, mi opinión es que todo el mundo debería conocer el castellano a la perfección (dentro de lo humanamente posible), así como los idiomas propios de cada zona. El autodenominado ser pragmático se meará en el que menos le convenga, así que no hay solución y mi deseo no pasa de utopía.

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Has perdido la conexión. Reconectando a Éxodo.