Mi secreto


  • 0

    Os voy a contar mi secreto: me levanto por las mañanas y lo primero que hago es beber agua. En el metro, de camino a clase, voy con la botellita en la mano y me la termino antes de llegar. Antes de entrar a clase bebo de nuevo en la fuente del pasillo. Ya he recargado la vejiga al máximo. Cuando la clase está a la mitad salgo del aula magna y me voy a los baños. Imaginaos el placer de bajarse la cremallera, sacarse el nardo, apuntar... y empieza el espectáculo.

    Mi secreto, pues, es mear siempre fuera del váter. Por la tapa, por el suelo, por la pared... con ligeros movimientos pélvicos y suaves semicírculos de talón voy impregnando todo el baño con mis fluidos. He conseguido escribir mi nombre (compuesto) e incluso el primer apellido. El segundo siempre se me queda a la mitad. A veces me viene la inspiración, me subo a la taza y micciono en dirección a la puerta. El repiqueteo es la auténtica salud.

    Otras me puede el morbo y me atrevo a experimentar. El otro día me fui directo a los lavabos y los meé todos, uno a uno, hasta el grifo. No os confundáis, shurs, le estoy haciendo un flaco favor a la limpiadora pues el amoniaco desinfecta la mierda de las manos que tiene el 95% perroflautil de mi universidad.

    Pero mi mayor logro fue mear los váteres del baño de las tías. Cuando vi mi orín de macho alfa por toda la tapa, suelo y cisterna, así como por parte de los lavabos, pensé: así debe sentirse un león de la sabana marcando su territorio al mismo tiempo que dice 'todos estos coñitos son míos'. Sin embargo me tuve que tragar mis palabras porque fue salir y ver dirigirse al baño a una obesa apestando a sobaco y el pelo violeta. Esto me hizo preguntarme: ¿El león escoge o para él todo agujero es trinchera?





Has perdido la conexión. Reconectando a Éxodo.